Esta es la principal herramienta del modelo: un método de siete pasos.
El paso uno es el triaje: identificar cuál es el patrón de control coercitivo y las acciones dirigidas a dañar a las criaturas. Me han preguntado alguna vez si esta herramienta no presupone lo que quiere encontrar: si al llamarse "mapeo del patrón del perpetrador" no obliga a encontrar un patrón. La respuesta está en este primer paso: identificar si lo hay. Si no lo hay, el instrumento completo te lo dice, y entonces estás ante otra cosa, probablemente ante lo que Johnson llamaría violencia situacional, que requiere una intervención distinta.
Y hay una segunda garantía, que a ustedes les va a interesar más: las siete etapas están bloqueadas y son secuenciales. No se pueden escoger a la carta. No se puede saltar al paso cinco para justificar la conclusión que uno ya traía puesta. Un mapeo parcial no es un mapeo válido. Eso es más garantía procesal, no menos.
El paso dos es el que traduce el patrón a lo que ustedes ya tienen que valorar. Seguridad, estabilidad y funcionamiento familiar de la criatura. Y aquí está lo importante para un juzgado de familia: el daño no se detiene con la separación, cambia de instrumento. Pedir modificación de medidas una y otra vez. Denunciar a servicios sociales sin fundamento. Usar los regímenes de visita para localizar a la madre. Dejar de trabajar para no pagar la pensión. Decirles a los hijos que su madre está loca. Ninguna de esas conductas le pone una mano encima a la criatura, y todas desestabilizan su vida: inestabilidad económica, cambios de casa, cambios de colegio, la sensación de tener que proteger a su madre o de tener que elegir bando. Eso se manifiesta después en ansiedad, en depresión, en fracaso escolar. Nada de eso es historia antigua ni es irrelevante: es el patrón continuando. Y todos esos son, literalmente, los factores de interés superior del menor que ustedes están obligados a ponderar. El paso dos los conecta con quien los está causando.
El paso tres es el que corrige el punto ciego más antiguo del sistema. Mapeo sobre las fortalezas y la capacidad protectora de la figura parental protectora. Y no significa decir cosas amables sobre una madre: significa documentar el espectro completo de lo que ha hecho para proteger, incluidos los intentos que fracasaron. Si él la mantuvo despierta toda la noche acusándola de infidelidad y ella llevó a los niños al colegio por la mañana, eso es capacidad protectora. Si él controlaba el dinero y ella pidió prestado para las vacunas, eso es capacidad protectora. Si "sustrajo" a sus hijos cuando el sistema le exigía entregarlos al padre, eso es capacidad protectora.
Y aquí va lo que a mí me parece decisivo. Buena parte de ese esfuerzo protector es invisible para el sistema, porque se hizo precisamente para que el sistema no lo viera. Solo aparece si se pregunta por él con contexto. Y no aparece nunca en las herramientas que puntúan riesgos, que registran lo que ella no hizo y no registran nada de lo que hizo.
Fíjense en la inversión que produce este paso. Sin él, una madre agotada, endeudada y en tratamiento psiquiátrico es un expediente preocupante. Con él, esa misma madre es alguien que lleva años pagando el precio de proteger. Los mismos hechos. La conclusión contraria.
El paso cuatro es el antídoto a la trampa del SAP. Consumo de sustancias y salud mental no se mapean como fallos de ella. Se mapean preguntando dos cosas: qué los produjo, y cómo los usa quien agrede. Si una mujer bebe, la pregunta no es si es una alcohólica: la pregunta es si él le suministra, si la amenaza con denunciarla para quitarle a las criaturas, si su consumo empezó antes o después del patrón. Ahí se desactiva el circuito por el cual el impacto psíquico del abuso acaba convertido en la prueba de que ella es el problema.
El paso cinco no es un apéndice de cortesía. La interseccionalidad (raza, clase, cultura, situación administrativa, privilegio…) está dentro del método, en el centro, y en el mismo paso que la manipulación institucional. No es casualidad que estén juntas: quien tiene más poder social manipula mejor a las instituciones, y sobre quien tiene menos poder social ya pesaban sospechas previas. Y en Brasil esto no es una recomendación: la Resolución 492 de 2023 del Consejo Nacional de Justicia exige capacitación en perspectiva interseccional, y es de observancia obligatoria. Están ustedes un paso por delante de España. Un mapa de patrón que no incorpore interseccionalidad solo reproduce los sesgos discriminatorios con mejor metodología.
Y el paso seis es para ustedes. ¿Se acuerdan de las dos empleadas del centro de la mujer que intentaron ayudar a Juana? La asesora jurídica y la psicóloga, citadas como investigadas por haber hecho su trabajo. Y su abogado, inhabilitado años después.
Eso es este paso. No es una precaución teórica. Quien manipula al sistema para dañar a una madre también manipula al sistema contra el profesional que la cree: con quejas, con recusaciones, con denuncias, con campañas de descrédito. Está dentro del método porque es parte del patrón. Y es el único momento de estos días en que alguien habla de la seguridad de las personas que están hoy en esta sala.
Y el paso siete tiene una consecuencia que nos interesa especialmente. El tipo de respuesta institucional (de la práctica profesional que daña a la que repara) no es una etapa aparte: se analiza dentro de los pasos cinco y siete. A nivel agregado, el mapeo repetido de casos funciona además como herramienta de rendición de cuentas del propio sistema. Es decir: produce exactamente los indicadores cuya ausencia ayer se denunció.